Testigos inseguros

Domingo, 03 Abril 2016 21:00

Víctimas de delitos de lesa humanidad advierten que no se sienten seguros con el nombramiento de Francisco Lagos, quien fue subteniente del Ejército y es hijo de otro militar que se desempeñó como profesor de la Escuela de las Américas en los años de la dictadura, según publicó el diario Página/12 en un informe.

Se trata de Francisco Lago, a quien el Gobierno designó en febrero último como nuevo director del Programa Nacional de Protección de Testigos e Imputados del Ministerio de Justicia. Su designación “provisoria” pasó desapercibida ya que fue publicada en el Boletín Oficial durante el show de persecución a los prófugos del Triple Crimen.

Lagos es clase 1973, fue subteniente de Caballería del Ejército y tuvo a cargo la seguridad del hotel Hyatt y de la misión de Naciones Unidas en Argentina.

El Boletín Oficial sólo mencionó en aquel momento que “la persona propuesta reúne los conocimientos, experiencia e idoneidad necesarios para el desempeño del cargo a cubrir”. Por su edad, no es un hombre formado bajo la matriz represiva de las fuerzas armadas y tampoco llegó a un lugar destacado en el escalafón del Ejército. Tampoco debe verse como una impugnación a su persona el hecho de que su padre, el coronel retirado Luis Hilario Lagos, haya sido profesor de la Escuela de las Américas en los años de la dictadura cuando los Estados Unidos impartían desde esa base formación en la doctrina de seguridad nacional a los ejércitos de la región.

Su designación, sin embargo, al frente a un Programa con una de sus agendas centrales basadas hasta el mes de diciembre en las víctimas de crímenes de lesa humanidad representa un problema en términos simbólicos y con efectos reales para las propias víctimas. La designación constituye un nuevo paso en el desplazamiento de parte del Estado de las políticas de lesa humanidad.

“Que una persona que estuvo en el Ejército sea el responsable de las políticas de Protección al Testigo es para nosotros una medida de in-seguridad”, resume Enrique Fukman, sobreviviente de la Escuela Mecánica de la Armada. “Las víctimas necesitan tener una garantía sobre su seguridad porque estamos expuestos permanentemente, dice Carlos Loza, sobreviviente del mismo centro clandestino de detención.

Durante estos años, el caso de Julio López nos cambió la vida porque se trató de un sobreviviente desaparecido en democracia. Eso dio origen a las políticas de protección que este nombramiento pone en duda porque sobre todas las cosas tiene un efecto simbólico: el nombramiento de un militar en el área de protección de testigos lo que te genera es mayor inseguridad, es más genera un sentimiento de inseguridad plena”.

El perfil de Lagos está en la red pública de Linkedin. Entre los primeros antecedentes se encuentra su paso desde 2006 y durante 10 años como encargado de seguridad de Naciones Unidas; entre marzo y julio de 2006 estuvo en la gerencia de seguridad del Hyatt. Tiene una maestría en Relaciones Internacionales y Negociación de Flacso y allí está su antecedente como “oficial del Ejército Argentino”.

Los datos de su padre en cambio aparecen en un archivo del Boletín Reservado del Ejército. El número 5013, decreto 313 del 11 de agosto de 1982, señala que el entonces mayor a partir del 22 de diciembre de 1981 y por el término de 177 pasa a desempeñarse como instructor del Departamento de Comando y Estado Mayor de la Escuela de las Américas, en la República de Panamá, y a partir del 17 de junio de 1982 por el término de 564 días como profesor en la Escuela Superior del Ejército en Venezuela. Hasta entonces, y siempre según los datos del BRE había estado en el Comando del Primer Cuerpo de Ejército (1976) y en comisión por 25 días en Estados Unidos para 1979 con el grado de mayor.