Celulares | Revolución 5G

Lunes, 03 Febrero 2020 14:39

5G y Huawei, el sacudón geopolítico


Ya transcurrido el primer mes de la tercera década del siglo, podemos ver como la tecnología va proponiendo una nueva bisagra en la historia y particularmente el 5G hace vibrar el tablero geopolítico.

Considerando fechas que suenan como hitos, ya transcurrido el primer mes de la tercera década del siglo, podemos ver como la tecnología va proponiendo una nueva bisagra en la historia y particularmente el 5G hace vibrar el tablero geopolítico.

En tal sentido la gran potencia, Estados Unidos, ha incrementado en este tiempo sus apelaciones a no utilizar equipamiento chino para las redes móviles de Quinta Generación. Mantiene y profundiza su alegato de que la compra de equipamiento de telecomunicaciones chino (Huawei o ZTE), es una amenaza grave para la seguridad nacional, y lo sustenta en la supuesta capacidad de Beijing de realizar espionaje y apropiación de la información a través de esos equipos.

Esta presunción no resulta para nada descabellada: el conocimiento profundo sobre la arquitectura de una red de comunicaciones le otorga a su creador algunas “ventajas” sobre el mero usuario. Asimismo, es moneda corriente los contactos existentes entre agencias de inteligencia y compañías de telecomunicaciones y/o fabricantes de equipamiento. Más allá de las denuncias contra Huawei de facilitar información al Partido Comunista Chino (PCCh), también han existido en el pasado cercano denuncias sobre la introducción de programas de vigilancia en equipos de la firma Cisco Systems por parte de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de EEUU. Nadie estaría exento del espionaje.

Por lo tanto, sin dudas que las cuestiones de seguridad tienen un peso por demás significativo a la hora de elegir con quien avanzar en las redes de 5G. Pero también cuentan los negocios, y detrás del catch up de la tecnología móvil existe un mercado de u$s 3,5 trillones a apropiarse. Y aquí es donde China está mejor preparada, por costos y calidad de prestaciones. Y aquí es donde los países y sus economías vacilan, buscando imaginariamente el lugar que les siente más cómodo entre los supuestos issues de seguridad y la tan deseada competitividad.

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