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Hoy se cumple un nuevo aniversario de la resistencia obrera

Lunes, 30 Marzo 2020 12:51

El 30 de marzo de 1982 el movimiento sindical argentino enfrentó a la dictadura cívico militar. Una jornada generada entre otros por la «Comisión de los 25 Gremios Peronistas» con Saúl Ubaldini a la cabeza.

El movimiento obrero dio pelea a la dictadura pese a las desapariciones, los secuestros y las detenciones. El 30% de los desaparecidos eran trabajadores y el 7% fue secuestrado en su lugar de trabajo, sin contar con la cantidad de delegados, miembros de comisiones internas, activistas y militantes obreros que fueron perseguidos y encarcelados para acallar las protestas y doblegar al movimiento obrero.
Haciendo historia:
El 27 de abril de 1979 «Los 25» convocaron al primer paro general. Ese mismo año, durante la anual peregrinación a Luján miles de trabajadores con carteles pedían «Paz y Trabajo». Disputando los espacios, ganando palmo a palmo la calle, con pequeñas victorias se llega a la huelga general del 22 de julio de 1981 convocada por la CGT Brasil, más exitosa que la del 79, con manifestaciones reprimidas en Mendoza, San Miguel de Tucumán, Rosario, Córdoba y Avellaneda.
En el ´81 el peregrinaje a San Cayetano se convirtió en un hecho político de resistencia, y tal vez por eso la Iglesia ubicada en el barrio de Liniers fue elegida como el epicentro de un acto de más de 20 mil personas que culminó en represión y cientos de detenidos el 7 de noviembre de 1981.
Aquel 30 de marzo de 1982 no fue la excepción. ¿Las consignas? «PAZ, PAN y TRABAJO», y «LUCHE Y SE VAN». El Ministerio del Interior presionó para que la marcha no se hiciera, argumentando que la CGT no había solicitado la autorización correspondiente y que el acto podría producir alteraciones a la seguridad y el orden público, a la vez que recordó que seis dirigentes sindicales, entre ellos Saúl Ubaldini, se encontraban procesados por haber declarado otras huelgas generales.
Ese día la ciudad de Buenos Aires amaneció sitiada. El centro porteño parecía estar listo para recibir la tercera invasión. Desde temprano los trabajadores se iban agrupando para encolumnarse tras la dirigencia. Avenida de Mayo y 9 de Julio. El objetivo: entregar un documento en la Casa Rosada. La columna avanzaba al grito de «Se va a acabar, se va a acabar la dictadura militar» y «Pueblo Unido jamás será vencido». Vinieron unas tres horas de violentos enfrentamientos entre los manifestantes, que intentaban llegar hasta la Plaza de Mayo y centenares de policías desplegados, pero los focos en la zona de Tribunales, Paseo Colón, el Centro se extendieron hasta tarde.
El saldo en todo el país: el compañero trabajador y sindicalista textil, José Benedicto Ortiz, asesinado en Mendoza, más de 2.500 heridos y unos 4.000 detenidos. Entre los detenidos estaban el Secretario General de la CGT, Saúl Ubaldini y cinco integrantes de la Comisión directiva; el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel y un grupo de Madres de Plaza de Mayo.
Al día siguiente, la CGT en un documento afirmó que el proceso militar estaba «en desintegración y desbande» y reclamó por un gobierno cívico militar de transición a la democracia. Ese texto nunca llegó a difundirse, estaba empezando la Guerra de Malvinas.