Violencia laboral

Miércoles, 11 Marzo 2020 13:20

En Francia los sindicatos telefónicos iniciaron una demanda donde documentaban los casos de 35 suicidios. Los directivos fueron condenado por "acoso moral".

 

 

El pasado 20 de Diciembre en Paris, Francia, se dictó sentencia por acoso laboral a los directivos de Telecom France por el suicidio de 19 empleados de la firma. Todo se inició en el 2004 con la privatización de France Télécom y su traspaso a su nueva propietaria la firma Orange. La nueva firma inició un proceso de “reestructuración” (eufemismo utilizado en el lenguaje corporativo para hablar de despidos masivos), el objetivo era suprimir 22.000 trabajadores de los más de 120.000 que formaban parte de su planta permanente.

Según el relato de antiguos trabajadores, la telefónica empezó una campaña de intimidación que incluía recolocaciones continuas, metas irrealizables, y en general, un ambiente de inseguridad que desestabilizaba al personal para forzar su salida. 1.600 empleados se fueron de la empresa pero muchos otros entraron en depresión y algunos tomaron el camino extremo de quitarse la vida.

La compañía afirma que los ajustes nunca son sencillos para nadie, pero niegan haber impulsado un mecanismo de desestabilización. El consejero delegado (CEO),Didier Lombard llegó a decir que la ola de suicidios formaban parte de una moda, aunque luego matizó esa declaración al aclarar que se refería al efecto Werther, según el cual la publicidad de los suicidios tiene un efecto de imitación.

Los sindicatos iniciaron una demanda donde documentaban los casos de 35 suicidios y varios casos más de otras enfermedades pero el Tribunal reconoció solo a 39 trabajadores como víctimas de France Télécom: 19 que se quitaron la vida, 12 que lo intentaron y ocho que sufrieron depresión.

Entre los fallecidos se encontraban André Amelot, de 54 años, que se ahorcó en su domicilio; Camille Bodivit, de 48, que se lanzó de un puente; Anne-Sophie Cassou, de 42, que ingirió un cóctel de medicamentos y alcohol; Corinne Cleuziou, de 45, que también se ahorcó; o Rémy Louvradoux, de 56, que se inmoló ante una sede de la empresa en Burdeos quemándose a sí mismo.

Diez años después de los sucesos, la fiscalía francesa llevó a los tribunales a France Télécom, como “persona moral”, y a siete altos cargos de la compañía: Didier Lombard, consejero delegado entre 2005 y 2010; Louis-Pierre Wernes, ex director adjunto; Olivier Barberot, ex director de recursos humanos; Nathalie Boulanger, ex directora de acciones territoriales; Jacques Moulin, ex director regional del este de Francia; Guy-Patrick Chérouvrier, el ex director de recursos humanos de Francia; y Brigitte Dumont, la ex jefe del programa de reestructuración ACT.

La acusación se centró en el delito de “acoso moral” para el caso de los tres primeros, solicitando penas para los mencionados de hasta un año de cárcel y multas por 15.000 euros, mientras que para los otros cuatro fueron acusados de “complicidad en el acoso psicológico”, la fiscalía pidió ocho meses de prisión y una multa de 10.000 euros.

Didier ha sido condenado a un año de prisión, del que sólo cumpliría cuatro meses, y al pago de 15.000 euros de indemnización. Por su parte, la compañía que presidió durante la ola de suicidios, también ha sido declarada culpable del mismo cargo de "acoso moral", por el que el tribunal ha fallado el pago de una multa de 75.000 euros. Se trata de la pena máxima contemplada por la legislación en aquel momento y que se ha endurecido significativamente desde entonces.

Además de Lombard, su entonces "número dos" Louis-Pierre Wenès y el antiguo director de recursos humanos Olivier Barberot, también han sido condenados con penas de doce meses de cárcel, con ocho meses exentos de cumplimiento (salvo en caso de reincidencia), y multas de 15.000 euros.

¿Por qué la sentencia es tan importante?

La peculiaridad de este caso es que se juzga un sistema y no los actos perpetrados por una persona contra otra, como es habitual en los casos de acoso moral. “Si se reconoce penalmente el acoso institucionalizado, las grandes empresas, en el marco de sus planes de reestructuración y reorganización, deberán integrar este parámetro. Si hay una exoneración, quizá los planes de reestructuración podrán seguir sin integrar la salud mental de los asalariados en su puesta en marcha”, afirmó Loïc Lerouge, especialista en el derecho de la salud en el trabajo. “En Francia no se reconoce un sistema organizado de acoso, sino que estamos en el terreno de las relaciones individuales, interpersonales. (…) Si los jueces reconocen este tipo de acoso, lo cambiará todo", añadió.

Condenas inferiores a las que permite la ley

Se trata de condenas inferiores a las máximas posibles con la legislación aplicable, que fueron las solicitadas por la Fiscalía: un año de prisión firme y multas de 15.000 euros. Los tres fueron declarados culpables de acoso moral en 2007 y 2008 durante la puesta en marcha del plan NexT, pero quedaron absueltos por el periodo posterior de 2009 y 2010, que también figuraba en el acta de acusación.

La presidenta del tribunal ha reconocido, al leer la sentencia, que la ley no era muy represiva en ese momento, pero que ha evolucionado, indicó la emisora France Info. También hizo notar que lo que se condena no es la estrategia empresarial, sino los métodos empleados.

Los medios argentinos no informaron de tan importante decisión jurídica internacional. ¿Quizás porque las empresas del rubro temen que la misma actitud pueda tomar el fuero laboral ante casos similares en la Argentina?

Como siempre decimos en FOETRA el mejor retiro es el trabajo.